PRESENTADORAS

Ana Cantarero

Cuando finalicé la carrera de Psicología, encontré trabajo como redactora de salud y sexualidad en una revista de música para adolescentes. Fue todo un regalo, porque podía combinar dos facetas que amaba: mi profesión y la escritura. Tuve la oportunidad de entrevistar a cantantes y bandas de música y cubrir conciertos, aunque en las sesiones fotográficas me costaba un horror amordazar a la fan loca que llevaba dentro.Por suerte, maduré. O fingí hacerlo. Empecé a trabajar como redactora en otro mundillo que me apasionaba: la moda y la belleza. Y no te lo vas a creer: durante unos años no me quedó más remedio que aparcar mis Converse para calzarme unos tacones de doce centímetros. Como supondrás, los primeros pasos fueron desastrosos, pero caminar por la vida sin tropezar ni una sola vez es imposible, amiga. Y quizá gracias a todos esos tropiezos me decidí a escribir mi primera novela, Miss Zapatos de Lujo. Por cierto, perdóname por no haberte dicho todavía que ¡estoy encantadísima de que vuelvas a formar parte de mi vida! Te espero en mi última aventura literaria: Alexa entre las olas (editorial Pàmies).

May Boeken

May Boeken es el seudónimo tras el que decidí escribir. Nací en Pamplona durante el frío enero del 83, aunque resido en Gipuzkoa y tengo una peligrosa ascendencia alemana, que a veces se descontrola un poco. De niña soñaba con ser periodista, pero actualmente me dedico al marketing en una empresa de comunicación, y tras varios relatos inacabados con los que he torturado a mis amigas, he dado rienda suelta a mi pasión escritora con la bilogía Everlasting Wound. Soy amante de los coches, la lectura y la música: me encanta el hard rock, sobre todo las baladas épicas que te dejan sin respiración (aunque en la intimidad es posible que me pilles escuchando a Lady Gaga o algún éxito de los 60). Mis amistades dicen que siempre visto de negro, pero eso no es del todo cierto: la tonalidad de mi ropa varía en función de mi estado de ánimo, desde el negro oscuro al negro chillón.Todas las benditas decisiones es mi segunda novela tras Todas las malditas decisiones (2018, Phoebe).

Silvia Sancho

Nací en Madrid en el 81. Fui una niña de La Bola de Cristal, las Happy Luck siempre calzadas y el walkman en la riñonera. De adolescente, lectora pública de Isabel Allende y a escondidas del Nuevo Vale. Entré en la universidad cuando pagábamos en pesetas y salí igual de pardilla, pero con muchos conocimientos sobre Historia. Después llegaron una sucesión de trabajos que no llenaban, hasta que, una noche un poco tonta, descubrí lo que se convertiría en mi verdadera vocación. Ponerme las gafas de soñar y abrir el archivo de Word ha pasado de ser un hábito a ser una necesidad. Si algún día consigo convertirlo en un oficio, mi sueño se habrá cumplido. Puedes leerme en El verano que aprendimos a volar y La locura de saltar contigo, ambas novelas publicadas por la editorial Pàmies.

Peque Zurita

(por la autora Silvia Sancho)
Peque nació en la ciudad de la Alhambra, pero se siente en casa si le abre la puerta quien la quiere. Es graduada en Trabajo social y tiene varios másteres: en igualdad de género, en prevención de la violencia de género y en cagarla en el amor. Este último es el que más caro le costó. Escribe porque, durante su infancia, se sentía vulnerable expresando sus sentimientos a viva voz. El papel le ha dado confianza y, ahora, sigue notando el vértigo, pero ya no duda en saltar lo lejos que haga falta. Su prosa se ha convertido en la red de seguridad más fiable. Ella dice que lo que escribe no le representa, solo lo que ha leído, y yo tengo que añadir que no estoy de acuerdo. Sus textos son igual que ella: valientes. Su pluma es tan Alma revolucionaria fuerte que atraviesa sin esfuerzo conciencias, corazones y almas. Le gusta VIVIR en mayúsculas, aprovechar el tiempo, andar siempre con proyectos entre las manos y tenderlas a todo aquel que necesite su ayuda. Si queréis cabrearla, juzgadla por su edad o por su género. Ella os contestará, sin pestañear, que es mucho más que un número o un coño. Ella es el mar. A veces, revuelta. Las menos, tranquila. Siempre incansable. La mujer que solo pisa la arena para disponerse a dejarse llevar por la siguiente ola.